lunes, 25 de julio de 2011

Ibertren, una gran afición

Aquí os dejo un interesante artículo que he leido sobre Ibertren, la famosa empresa dedicada a la creación de maquetas de trenes.



Ibertren nació de la mano de Model-Iber, S.A. en el año 1973. Su intención principal era ofrecer al mercado nacional una gama de trenes en miniatura que reprodujese los modelos ferroviarios que en esos años circulaban por las vías de España.

Publicidad de IbertrenLa razón del porqué hemos decidido incluir Model-Iber con su Ibertren en un monográfico sobre Exin es bastante evidente, pues aparte de que la marca Ibertren fue absorbida por una Exin casi al final de su vida comercial, Model-Iber siempre había sido una empresa presente en la órbita de la firma de Molins de Rei. Además, da la curiosidad de que incluso en algunos certificados de garantía que expedía la propia Exin en sus productos, utilizaba la misma dirección postal de Model-Iber.




La andadura de Ibertren se inició con una campaña publicitaria bastante potente, reforzada incluso con anuncios en televisión, un hecho totalmente inédito para una empresa juguetera en aquellos años.

Una de las principales características de Ibertren fue ofrecer siempre unos productos buenos a unos precios bastante ajustados, sobretodo si los comparamos con las marcas que entonces operaban en el resto de Europa, pues aunque Ibertren estaba en un escalón inferior que sus colegas europeas, tampoco el cliente nacional era tan exigente como el europeo, ya que para él los trenes en miniatura no eran más que un simple juguete, algo que para el resto del mundo y desde hacía muchos años, las miniaturas ferroviarias eran consideradas como una afición de adultos, exigiéndose así unos cánones de calidad muy superiores a los que podía ofrecer Ibertren.

Conscientes de este hecho y de sus propias posibilidades, los responsables de Ibertren basaron su estrategia comercial en un doble juego que, por una parte consistió en enfocar sus productos hacia un consumidor infantil y juvenil con el ánimo de crear una afición, realizando incluso en muchas ocasiones pedagogía sobre los trenes reales, sus modelos e historia, y por otra parte en el hecho de que los padres y adultos, tal y como suspiraban los responsables de Ibertren, se aficionaran a este precioso hobby usando como puerta de entrada sus propias miniaturas.



Sin duda fue una estrategia arriesgada en la que sus responsables invirtieron mucho tiempo y dinero, pero provocó que a la larga, la afición por las maquetas de ferrocarriles, se instalara definitivamente en el corazón de muchas personas, siendo un excelente punto de partida hacia una especialización cada vez más intensa.

Actualmente, la afición por el maquetísmo ferroviario en España sería muy difícil de imaginar sin la participación de Ibertren y sus maquetas como uno de sus actores más destacados, ayudando a que el nivel de exigencia por parte de los aficionados nacionales se sitúe al nivel de Inglaterra o Alemania, auténticos países de referencia en lo que a miniaturas se refiere.

Pero volvamos a la historia de Ibertren, pues a pesar de que inicialmente la diversidad de sus productos era muy reducida, se fue ampliando con el paso de los años. La marca protagonista de este capítulo inició su producción ofreciendo productos a escala N (1:160) con un curioso sistema de tres carriles alimentados por corriente continua, a la que denominó 3N, siendo N la escala y el número tres los puntos desde los cuales la maqueta tomaba la corriente que permitía su movimiento. A pesar de que este tipo de alimentación no funcionaba demasiado bien y encima era incompatible con el sistema utilizado en aquella época por los fabricantes europeos, Ibertren utilizó este formato durante bastantes años, sustituyéndolo a la larga por el sistema 2N.

Cuando por fin los responsables de Ibertren se dieron cuenta de que el sistema 3N no era precisamente el idóneo, causando incluso ciertos problemas en el funcionamiento de la maqueta, corrigieron este error adaptando todos sus productos existentes en ese momento al sistema estándar que todos los fabricantes utilizaban, el cual la marca Ibertren bautizó como 2N. Este nombre hace referencia a que, en vez de los tres puntos de corriente que utilizaban hasta el momento, se pasaron a solo dos, conservando eso sí la escala N.

También fue aproximadamente en esta época cuando Ibertren empezaría a producir maquetas a escala H0 (1:87), a la vez que poco a poco iría perfeccionando toda su gama de productos, logrando unas reproducciones francamente buenas y lo que era más importante, más fiables que las realizadas hasta entonces.

Como antes se ha apuntado, a pesar de que sus productos estaban enfocados principalmente hacia un público infantil, los adultos también se aficionaron a Ibertren, construyendo en muchos casos sus propios dioramas con estaciones, montañas, túneles y un largo etcétera. Es precisamente por esta razón, y con el ánimo de ofrecer maquetas adicionales a sus miniaturas, que Ibertren no se limitaría en fabricar solo trenes, vías y transformadores eléctricos para el funcionamiento de las maquetas, sino que también creó una amplia gama de complementos que permitían construir un excelente escenario como por ejemplo estaciones, vagones con coches de turismo en su plataforma...


Como curiosidad, citar que algunos complementos no eran fabricados directamente por Ibertren, sino que lo compraban a otras empresas del sector, como el caso de los pequeños coches miniatura que incorporaban algunos vagones de carga que eran realizadas por la también barcelonesa EKO, especializada en vehículos en miniatura realizados con material plástico.

El cenit de esta estrategia de complementar con elementos varios las maquetas de tren, fue la incursión de catálogos con dioramas ya montados, los cuales denominaron Iberamas, permitiendo que en un espacio más bien reducido el tener un bonito diorama con varios tramos de vía. Algunos de estos preciosos Iberamas venían ya montados de serie aunque también existían otros que estaban a medio montar para que fuera su propio comprador quien le diese el toque de gracia final. Estos Iberamas facilitaron también el trabajo a quienes no tenían demasiada habilidad en construir paisajes, pero que les encantaba tener un buen diorama en su propia casa donde el tren en miniatura era el protagonista indiscutible. De nuevo los responsables de Ibertren tuvieron sensibilidad de conocer lo que su cliente necesitaba y acertaron con su decisión.

Solo sería a partir de los últimos años de la marca cuando parecía que Ibertren deseaba en cierto modo alejarse de ser considerada como juguete para identificarse como marca destinada a hobby adulto. Para ello, potenciaron su presencia en diferentes ferias especializadas, sobretodo las alemanas, con la intención de abrirse mercado en una plaza tan exigente en lo que hace referencia a maquetas ferroviarias.


No obstante, la crisis que afectó a todas las jugueteras a mediados de los ochenta, dejaría en una situación muy delicada a Model-Iber, S.A., siendo al final comprada por una también agonizante Exin. Aprovechando esta situación, Exin ofrecería en su propio catálogo la línea Trenex, que no era más que una gama de iniciación para los más pequeños a una escala aproximada a la H0. Las reproducciones eran muy básicas, con un enfoque claramente dirigido hacia un público muy joven y una rigurosidad en sus reproducciones bastante discutible.

Finalmente la marca Ibertren desaparecería en 1993 a causa del derrumbe de Exin, desapareciendo de escena una marca que hasta entonces había venido a cubrir en cierto modo las demandas que los aficionados al maquetismo ferroviario solicitaban. Durante muchos años, este aficionado a los trenes en miniatura se vio huérfano de una marca importante que reprodujese modelos de tren nacionales.

En el cajón de los proyectos a punto de ver la luz, quedó la maqueta del entonces recién estrenado tren de alta velocidad AVE que cubría el trayecto Madrid-Sevilla. Aunque Ibertren venía anunciando desde hacía tiempo el lanzamiento de esta maqueta, su aparición se vio abortada por el cierre de la empresa. Solamente se pudieron ver imágenes realizadas con el programa informático CAD, desconociéndose si se realizaron moldes para su fabricación en masa o bien incluso algunas unidades de pre-serie.

Desde la desaparición de Ibertren, existe una encendida y sobretodo larga polémica por parte de los aficionados a esta marca respecto el paradero actual de los moldes que se utilizaron para la fabricación de las maquetas, soñando tal vez con la posibilidad de que algún día puedan ser de nuevo reutilizados para la confección de reproducciones clásicas.

Según comentaron a la propia rosaspage.com responsables de empresas que actualmente fabrican maquetas de trenes, cuando se plantearon la posibilidad de utilizar de nuevo esos moldes, descubrieron que estaban muy obsoletos, incluso los últimos moldes que Ibertren encargó realizar.

Desde 1992 hasta la actualidad, la fabricación de maquetas de tren ha variado sustancialmente, existiendo hoy en día unos nuevos estándares de fabricación a la vez que un grado de detalle de la maqueta mucho más perfeccionados que entonces. Incluso el tipo de motorización, con la aparición en escena de sistemas digitales, ha transformado totalmente la fabricación. Así pues, como es lógico, los moldes creados en los años setenta, ochenta y noventa resultan totalmente inapropiados para una fabricación en serie más o menos decente.

Es por esta misma razón que estos fabricantes consultados optaron por empezar su trabajo a partir de cero y bajo unos niveles de calidad muy superiores a los utilizados por Ibertren y sobretodo enfocándolo hacia un cliente adulto, dejando los antiguos moldes como curiosidad o simples piezas de museo.

Para terminar este capítulo, apuntar que en año 2004, una nueva empresa volvería a resucitar el nombre de Ibertren pero esta vez como empresa dedicada a la construcción de miniaturas de alta calidad destinada a un publico adulto, por lo que, a pesar de aprovechar la marca Ibertren, pocas cosas más tienen en común esta nueva empresa con la clásica.




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